
Concordia: la ciudad que vivía del salto
De uno de los grandes puertos del río Uruguay a una de las ciudades más pobres del país: palacios, bancos, inmigrantes y el lago que lo cambió todo
Concordia existió por una razón muy concreta: unos saltos en el río Uruguay cortaban la navegación, y todo lo que subía o bajaba tenía que parar acá. Sobre ese obstáculo se levantaron una aduana, un puerto, un ferrocarril inglés, bancos, casas Art Nouveau y un palacio copiado de Francia. Y llegó gente: italianos, vascos, colonos judíos, ingleses del ferrocarril.
Este recorrido cuenta esa fortuna, quiénes la hicieron y cómo se deshizo: la represa que tapó los saltos en 1979, el tren que se cortó en los noventa, el citrus que se achicó, y una ciudad que todavía busca otra razón.
Cómo la recorrés
El mapa
Las paradas
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1 · Plaza 25 de Mayo — Un nombre y una esquina con historiaEl nombre de la ciudad, una catedral que tardó casi cuarenta años y la esquina donde vivió un hijo de Urquiza.
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2 · Los bancos de la plaza — Contá las fachadasUn banco nacional, uno inglés y uno hipotecario, levantados en la misma década: la arquitectura del dinero.
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3 · Calle Mitre — Cómo reconocer el Art NouveauUna puerta de hierro y vidrio, guirnaldas sobre las ventanas y una marquesina: la herramienta para leer las casas ricas.
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4 · Club Progreso — La clase alta y su palabra favoritaUn casino de 1872, un club comercial de 1882 y un nombre que era todo un programa: cómo se veía a sí misma la clase alta de Concordia.
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5 · Sociedad Italiana Unión Meridional — Los gringosUna familia esculpida sobre la puerta y una palabra que el litoral todavía usa: quiénes fueron los gringos.
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6 · Palacio Arruabarrena — Una casa traída de FranciaUn palacio de academicismo francés, empezado en 1916, que terminó guardando la memoria de toda la ciudad.
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7 · Museo Judío de Entre Ríos — Los gauchos judíosColonos que llegaron escapando del Imperio Ruso y aprendieron a arar en Entre Ríos: la otra cara de los gringos.
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8 · Barraca Americana — Todo lo que traía el ríoUn depósito de toda una manzana de ancho, nacido del comercio con Baltimore: el puerto también era la puerta de entrada.
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9 · La estación — El tren inglés que esquivaba los saltosEn 1874 un ferrocarril de capital inglés abrió su primer tramo para rodear los saltos del río. En los noventa se cortaron los pasajeros.
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10 · El puerto — Donde el río obligaba a pararUn galpón de piedra, un muelle inclinado y una aduana que llegó a estar entre las primeras del país.
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11 · El muelle de las lanchas — 1979, el lago que lo tapó todoLa represa que tapó los saltos, las esclusas que nunca se terminaron y una ciudad entera, Federación, que quedó bajo el lago.
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12 · La costanera — Otra razón para existirEl tren que se cortó, el citrus que se achicó, la pobreza de hoy y una lancha que volvió a cruzar: el final, frente al río.
Reseñas de viajeros
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